"Este camino es un pavimento terrizo 'ecológico' recién ejecutado. Primera temporada de lluvias… y el firme empieza a deshacerse."
Esta situación no es excepcional. Se repite en parques, sendas peatonales, carriles bici y accesos rurales de toda España. Un pavimento terrizo que cumple los requisitos de adjudicación, que se entrega en plazo, que tiene buen aspecto inicial — y que falla en el primer o segundo año de servicio.
La pregunta que hay que hacer no es si ha llovido mucho. Es qué se priorizó cuando se adjudicó el proyecto.
Un pavimento terrizo recién ejecutado presenta, a la primera temporada de lluvias, sÃntomas de degradación: el firme se reblandece, aparece barro en zonas de tráfico, la superficie pierde cohesión y empieza a disgregarse. En algunos casos, la erosión superficial es visible pocas semanas después de la primera lluvia intensa.
Visualmente, el resultado es exactamente el contrario de lo que se habÃa prometido en el proyecto: en lugar de un pavimento estable, natural y de bajo mantenimiento, el usuario se encuentra con barro, accesibilidad reducida y una superficie que exige intervención inmediata.
La lluvia es el desencadenante visible del problema, no su causa. Un pavimento terrizo bien diseñado y bien ejecutado debe ser capaz de soportar la pluviometrÃa habitual de la zona donde se instala. Si no lo hace, hay algo en el diseño o en la ejecución que no era adecuado para esas condiciones.
Los mecanismos de fallo más habituales en estos casos son:
En obra pública, la adjudicación por precio mÃnimo — o con criterios en los que el precio tiene un peso dominante — genera una presión directa sobre el coste de ejecución. El contratista que gana con el precio más bajo tiene que ejecutar el proyecto con menos margen, lo que en la práctica se traduce en alguna combinación de las siguientes decisiones:
Ninguna de estas decisiones es necesariamente visible en el momento de la entrega. El pavimento tiene buen aspecto. Las mediciones son correctas sobre el papel. El proyecto se cierra.
Para entender el impacto real de la licitación por precio mÃnimo en pavimentos terrizos, es útil identificar qué elementos del proceso técnico son los primeros en eliminarse cuando el margen es insuficiente:
La caracterización geotécnica del suelo — granulometrÃa, plasticidad, contenido de humedad, presencia de materia orgánica o sulfatos — es el punto de partida para definir qué ligante es compatible y en qué dosificación. Sin este análisis, la solución se diseña por defecto, no por criterio. Es el primer elemento que se elimina cuando el presupuesto es ajustado porque sus efectos no son visibles hasta mucho después.
La dosificación del ligante tiene un coste directo. Reducirla por debajo de lo técnicamente necesario es la forma más sencilla de reducir el coste de ejecución sin que sea detectable en la entrega. El resultado es un material con menor cohesión que puede comportarse correctamente en condiciones secas pero que no resiste la saturación.
Verificar la densidad de compactación mediante ensayos en campo tiene un coste y requiere tiempo. En obras con presión de plazo y margen reducido, este control se omite con frecuencia o se sustituye por estimaciones visuales del operador. Sin control, la densidad real puede ser inferior a la prevista sin que nadie lo detecte.
Corregir la geometrÃa transversal del camino para garantizar la evacuación del agua superficial requiere trabajo adicional — perfilado, compactación de los laterales, en algunos casos cunetas. Si no está expresamente definido en el proyecto y controlado en obra, es habitual que se omita o se ejecute de forma deficiente.
Un pavimento terrizo que falla en el primer o segundo año genera costes que no estaban en el presupuesto inicial:
"¿Seguimos adjudicando por precio… o empezamos a exigir calidad y vida útil real?"
Esta pregunta no tiene una respuesta técnica — es una decisión de polÃtica de contratación. Pero tiene implicaciones técnicas directas: mientras los pliegos de licitación no exijan documentación del proceso, caracterización del suelo, control de compactación y garantÃas de resultado, el incentivo para ejecutar correctamente seguirá siendo débil.
Algunas preguntas concretas que los responsables de obra pública podrÃan incluir en los pliegos antes de adjudicar un proyecto de pavimento terrizo:
Un pavimento terrizo puede ser durable, resistente y de bajo mantenimiento. Pero solo si se calcula bien la base, el material, el ligante y la compactación — y si se exigen garantÃas y controles de obra desde el inicio. Sin eso, el resultado depende de la voluntad del ejecutor, no del diseño del proyecto.
Podemos ayudarte a definir los criterios técnicos del pliego o a evaluar una propuesta antes de adjudicar. Sin compromiso.

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